recién
ahora
entendí
la similitud
entre
las palabras
soldado
y
soldado
martes 13 de julio de 2010
lunes 12 de julio de 2010
jueves 17 de junio de 2010
martes 15 de junio de 2010
jueves 10 de junio de 2010
pufffffff
mirar el pasado
es cosa de lobos
pero
el otro dia
te preguntaste porque
te dolía la cabeza
y me acordé
de que me olvidé
de preguntarte
alguna vez
cojiste
pensando
"te amo en secreto"
?
es cosa de lobos
pero
el otro dia
te preguntaste porque
te dolía la cabeza
y me acordé
de que me olvidé
de preguntarte
alguna vez
cojiste
pensando
"te amo en secreto"
?
martes 1 de junio de 2010
el pez con resaca
trapos tirados en la segunda parte
de la cabeza
rubia
peinada
el punto fijo se identifica
con un pez
lleno de whisky
sabrosísimo
se hielan los huesos
de a poco
buscando la calma
de dejar de temblar
de a poquito
van buscando el piso
y se olvidan del mar
los cuatro hermanos
mogólicos
de Horacio
saltan de las páginas
se meten en el cuarto
del pez
y lo cortan
de a poquito
sin sangre
sin pelos.
Hay ojos
enormes
que siguen vivos
en los pequeños cerebros
podridos ahora
se acuerdan de la alfombra
en la que tenían pies
y los frotaban
como enfermos
de placer
vidrios de colores
les vendían
sus hermanas
y ellos no creían
poder participar.
Ahora el ego
es más fuerte
y el mentón
se llena de granos
que suben
por la cara
el cuero cabelludo.
Se acuerdan de sus padres
tan distintos
que los ayudaron
a iluminar
en lo más profundo
del oscuro mar
de lágrimas y mocos
y semen.
Se acuerdan
de que no se tienen que acordar
y vuelven abajo
bajan despacio
en un agua
viscosa
espesa
oscura
asquerosa
para abajo
y para atrás
llenos de miradas
ajenas
de colectivo y subte y trenes
quizás
no vuelvan.
Pero siempre vuelven.
A sentir el sabroso
sudor
de la alfombra
de la estufa
y de sus pies.
de la cabeza
rubia
peinada
el punto fijo se identifica
con un pez
lleno de whisky
sabrosísimo
se hielan los huesos
de a poco
buscando la calma
de dejar de temblar
de a poquito
van buscando el piso
y se olvidan del mar
los cuatro hermanos
mogólicos
de Horacio
saltan de las páginas
se meten en el cuarto
del pez
y lo cortan
de a poquito
sin sangre
sin pelos.
Hay ojos
enormes
que siguen vivos
en los pequeños cerebros
podridos ahora
se acuerdan de la alfombra
en la que tenían pies
y los frotaban
como enfermos
de placer
vidrios de colores
les vendían
sus hermanas
y ellos no creían
poder participar.
Ahora el ego
es más fuerte
y el mentón
se llena de granos
que suben
por la cara
el cuero cabelludo.
Se acuerdan de sus padres
tan distintos
que los ayudaron
a iluminar
en lo más profundo
del oscuro mar
de lágrimas y mocos
y semen.
Se acuerdan
de que no se tienen que acordar
y vuelven abajo
bajan despacio
en un agua
viscosa
espesa
oscura
asquerosa
para abajo
y para atrás
llenos de miradas
ajenas
de colectivo y subte y trenes
quizás
no vuelvan.
Pero siempre vuelven.
A sentir el sabroso
sudor
de la alfombra
de la estufa
y de sus pies.
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